La farmacéutica especialista del Hospital Mare de Déu de la Mercè, Anna Barraquer, ha sido la investigadora principal del trabajo, publicado en la revista ‘Pharmaceutical Care España’

Anna Barraquer, farmacéutica especialista en farmacia hospitalaria en el Hospital Mare de Déu de la Mercè, ha liderado un estudio observacional retrospectivo para evaluar si la desprescripción de condroprotectores o SYSADOA conlleva un empeoramiento sintomático de la artrosis y, consecuentemente, un incremento en el consumo de analgésicos por parte de los pacientes que la padecen. El artículo ha sido publicado este mes de febrero en la revista Pharmaceutical Care España, tras un trabajo que la profesional inició en 2016 junto a un grupo de investigación con miembros del centro de Atención Primaria PAMEM de Barcelona y del Hospital del Mar.

Los resultados del estudio constatan que considerar con el paciente la desprescripción de medicamentos considerados de bajo valor intrínseco, como los condroprotectores, a criterio del médico es seguro y no conlleva un incremento en el consumo de analgésicos o antiinflamatorios en personas con patología artrósica, sugiriendo que ello tampoco implica un empeoramiento de los síntomas de la enfermedad. “Quienes sufren de artrosis son pacientes mayores, sobre todo mujeres, que tienen el doble de prevalencia”, destaca Barraquer, añadiendo que “se trata de personas polimedicadas, por lo que poderles retirar un medicamento es algo positivo para evitar interacciones potenciales y riesgos de efectos adversos derivados de la polimedicación”.

Mejora de la adherencia

Otro factor positivo que conlleva la desprescripción de medicamentos de eficacia controvertida para la artrosis, y que va estrechamente relacionado con la reducción de la polimedicación, es la mejora de la adherencia de los pacientes. Es decir, que estos sigan las prescripciones farmacológicas según lo indicado por los especialistas. “Cuantos más medicamentos toma un paciente, más riesgo tiene de sufrir efectos adversos relacionados con la medicación. Poder retirarles un fármaco, ni que sea uno, puede ser importante para mejorar la adherencia”, señala Barraquer.

La intervención de retirada de condroprotectores en los pacientes con artrosis se había realizado en 2015 −un año antes del inicio del análisis de datos− con base en la evidencia científica publicada anteriormente y a la recomendación de la administración sanitaria de reducir los tratamientos con medicamentos de bajo valor intrínseco. El grupo de investigación comparó, para cada paciente, el número de envases de analgésicos retirados en las oficinas de farmacia en un periodo de seis meses previo a la retirada de condroprotectores, con un periodo de seguimiento de igual duración posterior a la retirada. Los resultados obtenidos muestran que la retirada de los condroprotectores no conlleva un incremento del consumo de analgésicos totales, lo que sugiere que no existe un empeoramiento sintomático de la artrosis en la población estudiada tras la retirada de los condroprotectores.

Desde el Hospital Mare de Déu de la Mercè, damos la enhorabuena a Anna Barraquer por haber liderado la investigación, siendo la primera en la que participa como autora principal.

 

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